Mostrando entradas con la etiqueta Malestar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malestar. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de agosto de 2010

    


 LA GATA



                                   

     ¨Todos los espejos llevan mi  nombre¨
                                                              Jacques Rigaut.     


                                                                                                           ¨Si uno se siente mal, mira a los gatos
                                                                                                            y se siente mejor, porque ellos 
                                                                                                          saben que las cosas son como son.
                                                                                                          No hay por qué entusiasmarse y ellos
                                                                                                          lo saben.¨
                                                                                                                                 Charles Bukowski.  

Me encuentro enfrentado a mi PC. A pesar del esfuerzo, no se me cae ni media idea para comenzar a escribir un nuevo post. De pronto, contemplando el teclado y el monitor, un movimiento familiar me saca de foco y de la presión propia. Miro por arriba de la pantalla y me detengo en esas coordenadas: es mi gata, se acaba de trepar en la biblioteca. Comienza a rozarse con la sensualidad que le es propia a la especie pero en ella parece acariciar lo erótico. Los libros, son los elegidos como partenaire de turno. De repente se detiene en unos y los olfatea, se refriega nuevamente; sus bigotes y hocico develan cierta inquietud que aumenta hasta llegar al impulso de apoderarse de aquello que le atrae. Va por más: mete la pata entre unos libros y aparecen las uñas; los tiene en la mira sus pupilas se dilatan aglutinando adrenalina. A modo de un cirujano insiste y los extrae con su garra hacia sí, como si quisiese sacarlos del encastre de la biblioteca. Lo logra: los libros caen y golpean con un ruido seco quedando en posición horizontal todo a su merced. Vaya a saber uno para qué. La curiosidad puede con ella. ¿Qué querrá? Sólo mi gata lo sabe.

sábado, 1 de mayo de 2010






Desde el Diván:

  "Un Sueño"




                                                            
   “Lo que no se paga con dinero, se paga con neurosis”
                                                                                                                              Sigmund Freud.
Hay personas que nunca encuentran su lugar y personas que garantizan lugares y se abrazan a ellos. Esto vale para lo que se tiene: trabajo, objetos, familia, autos, mujeres, hombres, hijos, entre otros. Es habitual construir paraísos tanto de objetos como de lugares o de personas. Como así también lo contrario: la creación de infiernos. En tal caso los lugares comienzan a calentarse, a ensombrecerse, incomodan, huelen a tierra quemada como sahumerio barato. Cuando algo quema lo recomendable es alejarse de la fuente de calor (ejemplo no válido para bomberos ni pirómanos).
Tal es el caso de Damián, joven de 24 años, mediocre estudiante universitario. Muy pronto su paraíso amoroso iba a dejar de serlo.

jueves, 11 de febrero de 2010




LOS PREOCUPADOS







“El primer llanto del recién nacido
es la primera queja de la nada
ante la prepotencia de la vida”



Dalmiro Sáez.




Hace muchos años atrás leí un graffiti, no recuerdo donde, que decía: “Crecer es ir descartando sueños”. Me impactó, crecí, desalojé algunos sueños. Los que se quedaron acompañándome y no sé porqué, un condimento los adobó: "la preocupación”. Algunos sueños mutaron a pesadillas. Fue el principio de mi insomnio. No dormí nunca más igual.

martes, 2 de febrero de 2010



¿FELICIDAD TOTAL?

“He cometido el peor de los pecados,
Que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Que los glaciares del olvido,
Me arrasen y me pierdan,
Despiadados.”

Jorge Luis Borges



Me hallaba en el shopping buscando un libro de mi interés. De repente se abalanza sobre mí, un gordo semi calvo con un abrazo envolvente y asfixiante. Me repongo.
-¿Cómo andás, tanto tiempo?-.
Lo reconocí de inmediato: era El Flaco, miembro de la pandilla del barrio, quien se encargaba de conseguir la pelota cuando caía en la casa de los vecinos menos queridos. Siempre poseía buena información del lugar y de sus habitantes; era el portavoz del chisme latente. Los años y kilos, habían hecho un grotesco trabajo en su cuerpo. Comentó algo de su vida y de la ajena: -¿Te acordás del Ale?-.
Sí, como no, fue mi mejor amigo de la infancia, pensé, nos hermanaba la obsesión por la número cinco, como si la pelota fuese nuestro primer gran amor. Compartiendo todo lo posible en aquel universo infantil, éramos inseparables.